Comunidad de vecinos

Tal y como establece el artículo 396 del Código Civil, existe un derecho de copropiedad sobre los elementos comunes del edificio (todos los necesarios para su correcto uso y disfrute, desde la fachada, elementos estructurales, suelo, etc.) y por tanto todos los miembros de la comunidad tienen derechos y deberes sobre ellos.

La Ley de Propiedad Horizontal regula este derecho de copropiedad, y establece que cada propietario tiene la obligación de respetar las instalaciones generales de la comunidad y demás elementos comunes, haciendo un uso adecuado de los mismos y evitando se produzca cualquier tipo de daño o desperfecto.

En ese sentido, es relevante señalar que será el Presidente de la comunidad quien deba requerir a quien realice una actividad prohibida la inmediata cesación de la misma, bajo apercibimiento de iniciar las acciones judiciales procedentes.

Cuando además la zona común es de tránsito, tales como descansillos o escaleras, entran en juego distintos factores tales como la accesibilidad y el seguro de la comunidad.

Por ejemplo, una bicicleta en el descansillo puede suponer un obstáculo en caso de evacuación y por tanto incumple con las medidas mínimas de seguridad. La escalera y sus mesetas tienen que estar libres para facilitar el paso, y esto es algo que incluso puede estar regulado en su ordenanza municipal.

No obstante, el artículo 6 de dicha Ley establece que para regular los detalles de la convivencia y la adecuada utilización de los servicios y cosas comunes, el conjunto de propietarios podrá fijar normas de régimen interior que obligarán también a todo titular. Por tanto, el primer paso será ver si en los estatutos de su comunidad se hace referencia a la actividad en cuestión y en caso de que no esté permitida se deberá apercibir al propietario, convocar Junta extraordinaria, y entablar una acción de cesación por juicio ordinario si todo lo anterior no hubiera resuelto el problema.

 

Valores del Santander

La mala praxis bancaria arruina a miles de afectados por la compra de “valores Santander”.

Los valores Santander, son conocidos hoy en día como un producto plenamente tóxico y ruinoso. La estrategia llevada a cabo por el Banco Santander, no dio los frutos que pretendía y le ha colocado en una posición de donde difícilmente saldrá airoso.

Este producto se comercializó entre la clientela del banco haciéndoles creer que se trataba de una inversión segura, rentable y recuperable (“tan segura como las acciones y más rentable”). Lejos de ser así, los valores Santander eran una inversión poco fiable y con unos índices de riesgo considerables. (Véase la Nota de la CNMV sobre este producto)

El engaño en la comercialización del producto por parte de los empleados de la entidad, es la “baza” que tienen los clientes del banco, afectados por tales valores, para reclamar su inversión en los Tribunales.

El incumplimiento contractual de la entidad supone el desequilibrio en el seguimiento de una buena praxis bancaria. Consecuencia de ello, los clientes afectados se verán legitimados para instar ante el Banco Santander la resolución de sus contratos. O lo que es lo mismo “exigir la recuperación de su inversión”.

Sobre este tema ya se han pronunciado el Juzgado de Primera Instancia nº2 de Alicante, y el Juzgado de Primera Instancia nº3 de Tenerife, resolviendo A FAVOR DEL AFECTADO POR LOS VALORES SANTANDER.

Esto abre la puerta a que miles de afectados se animen a presentar sus reclamaciones frente a la entidad.

 

Nota: facilitamos ambas sentencias en la sección de “sentencias” de nuestra página web.

PARTICIPACIONES PREFERENTES

Los Tribunales dan la razón a los afectados en el asunto de las preferentes.

Las preferentes son un producto financiero complejo. Se tratan de un híbrido financiero compuesto por distintos elementos de los siguientes productos de inversión: acciones y renta fija.

Sin embargo, las participaciones no confieren participación en el capital de la entidad emisora, ni tampoco confieren derecho a voto. Y todavía más, contienen lo que nosotros nos atrevemos a denominar “el elemento estrella del producto”: ¡¡¡son de carácter PERPETUO!!!

El “timo” de las preferentes surgió por la necesidad de refinanciación de Cajas y Bancos, a lo que se sumaron distintas entidades.

El problema no está en el producto en sí. El verdadero conflicto es la MANERA DE VENDER EL PRODUCTO. La entidad rara vez informó adecuadamente a su cliente sobre el producto que le estaba ofreciendo. Es más, le invitaban a contratar el producto por su “maravillosa rentabilidad”. Esto hace que la comercialización de las participaciones preferentes se viera envuelta en una alarmante MALA PRAXIS BANCARIA.

En un contrato entre dos partes, cuando una de éstas incumple sus obligaciones la otra tiene el DERECHO de exigir la resolución del contrato con la indemnización de los daños y perjuicios causados (art.1124 Cc). Así es como se están resolviendo estos casos en los Tribunales.

Los Tribunales día a día declaran cientos de contratos de órdenes de compra de preferentes RESUELTOS exigiendo a la entidad financiera que devuelva a su cliente la cantidad invertida. ¿El motivo? El total incumplimiento de las normas que exige la Ley de Mercado de Valores, Las normas de Disciplina e intervención de las entidades financieras, La Ley para la defensa para los consumidores y usuarios, las normas de la comisión mercantil…etc…etc…etc…

Si usted compró en su día participaciones preferentes y no puede recuperar su dinero no dude en consultarnos sin compromiso su problema concreto.

Le facilitamos en la sección SENTENCIAS/PARTICIPACIONES PREFERENTES, las sentencias más recientes sobre estos asuntos a fin de que pueda ver la tendencia de los Tribunales a favor de los afectados.

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